El histórico preparador físico de las divisiones juveniles de AFA repasó en el podcast Entretiempo, de bplay, la formación de jugadores como Messi, Tévez y Gallardo, y reflexionó sobre la frustración, los límites y el rol de padres y representantes en el fútbol infantil.
Gerardo «el Profe» Salorio, preparador físico con cinco mundiales sub-20 y tres sudamericanos de la categoría en su haber, fue el invitado especial del último episodio de Entretiempo, el podcast de bplay conducido por Germán Paoloski que aborda temas de juego responsable, salud mental y consumo digital.
La conversación, pensada originalmente para hablar de los límites dentro del deporte, derivó en un repaso íntimo de su trabajo con jugadores que hoy son ídolos populares: Lionel Messi, Lionel Scaloni, Pablo Aimar, Marcelo Gallardo, entre otros.
El banco de suplentes en Alemania 2006
Salorio, que integró el cuerpo técnico de José Pékerman en el Mundial 2006, reconstruyó la decisión que marcó a fuego a esa selección: la lesión de Abbondanzieri en los cuartos de final ante Alemania y la posterior imagen de Messi recostado sobre el banco suplentes, sabiendo que ya no iba a ingresar. El Profe recordó que Pékerman había decidido dosificar a un Messi de 18 años en su primer Mundial y que la lesión del arquero, sumada a una laguna reglamentaria sobre el cuarto cambio en el alargue, determinó que el ingreso de Messi nunca se concretara.
«Fue una decisión que con el diario del lunes lo entendemos todos», planteó Salorio, quien admitió que la eliminación quedó como una herida abierta dentro del cuerpo técnico: «nunca más hablamos del tema», contó, y describió que pasó dos noches sin dormir después del partido, llorando al ver salir el sol, convencido de que se le había escapado una chance única de ser campeón con la selección mayor.
Sobre la superación de Messi, tanto en 2006 como en posteriores mundiales, para luego convertirse en la figura actual, Salorio explicó: «La frustración es lo peor que puede tener un humano, es decir, frustrarse. Creo que [Messi] se sobrepuso a la frustración. Entonces, esto es un ejemplo para los chicos, a los chicos que hoy en día están frustrados, no logran objetivos, les digo que en la vida siempre se logra todo y no llegamos nunca al techo. Y si llegamos al techo, compremos un martillo y rompamos el techo. Siempre se puede crecer un poquito más”. Y añadió: “Lo dice alguien que tiene 67 años y toda la mañana se levanta con ganas de seguir creciendo”.
Formar personas, no solo jugadores
Buena parte de la charla giró en torno al trabajo de formación en las inferiores. Salorio contó que fue el propio Pékerman quien, en 2001, impulsó la incorporación de un psicólogo deportivo al cuerpo técnico —Marcelo Roffé— para «llegar al alma, al corazón y a la cabeza del jugador». El Profe recordó con humor cómo Roffé lo sometió a un test de dibujos para demostrarle su método antes de sumarse al plantel que ganaría el Mundial sub-20 de 2001.
También reflexionó sobre el vínculo entre formadores, chicos y familias. Contó una anécdota con Fabricio Coloccini, a quien aconsejó no exhibir un lujo frente a sus compañeros de inferiores, y otra con Carlos Tévez, a quien recibió en su propia casa para convencerlo de no renunciar a la selección juvenil mientras disputaba la final de la Copa Libertadores con Boca. Según Salorio, el consejo fue simple: «no renuncies a la selección, la selección te va a llamar; todo se olvida en la Argentina, todo pasa a segundo plano».
El Profe fue crítico, en cambio, con ciertas conductas de padres y representantes que “pueden destruir en minutos el vínculo que un entrenador construye con un chico durante años”, ya sea por presión desmedida en la cancha o por privilegiar contratos y comisiones por sobre la formación del jugador.
La frustración como aprendizaje
Consultado sobre qué hace de Messi un caso excepcional más allá del talento, Salorio eligió no hablar de gambeta ni de goles, sino de resiliencia: planteó que la frustración es «lo peor que puede tener un humano» y que la capacidad de Messi para sobreponerse a las decepciones —incluida aquella eliminación de 2006— es el verdadero ejemplo para los chicos que hoy atraviesan sus propias frustraciones deportivas.
Sobre el vínculo actual con el astro rosarino, Salorio contó que mantiene un trato distante pero afectuoso: recordó que Messi donó una camiseta para subastarla y comprar una caldera para un club, y que no visita el predio de AFA desde 2017 por la nostalgia que le genera después de 22 años de trabajo ahí.
La entrevista se dio en el marco de Entretiempo, el ciclo de bplay que busca instalar conversaciones sobre juego responsable, salud mental y consumo digital, con eje puesto en los límites que cada persona —también los protagonistas del deporte— necesita construir para sí misma. Paoloski cerró el episodio remarcando esa idea: el juego es entretenimiento, y por eso resulta clave hablar de límites, prevención y herramientas de cuidado, tanto dentro de las canchas como fuera de ellas.










