El 94% de los chicos entra en contacto con pantallas antes de los 4 años y el país lidera el ranking de distracción escolar por celulares. Restricciones en las aulas, chicos hiperconectados y un desafío que preocupa a docentes y familias.
Con el comienzo del ciclo lectivo en Argentina volvió a instalarse un debate que atraviesa a escuelas, familias y autoridades educativas sobre cómo gestionar la relación de los chicos con la tecnología. El debate no es casual: Argentina es el país con mayor nivel de distracción en clave por el uso de celulares, según el informe PISA 2024, entre 80 países encuestados.
En distintas jurisdicciones ya comenzaron a aplicarse restricciones al uso de celulares dentro de las aulas (e incluso durante los recreos) con el objetivo de mejorar la concentración. La provincia de Buenos Aires debutó con la prohibición de celulares y otras pantallas en éste ciclo lectivo 2026, salvo que un docente los solicite con un fin pedagógico concreto. El 54% de los alumnos en PBA reconoce que se distrae durante la jornada escolar, afectando su atención, lenguaje y desarrollo emocional
Se trata de la tercera provincia en implementar una política de este tipo en el nivel primario después de la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén. Además, las provincias de Salta, Catamarca, Tucumán y La Pampa también aplican restricciones intermedias.
Pero detrás de esa discusión aparece un desafío más profundo: cómo educar a niños y adolescentes para desenvolverse en un entorno digital cada vez más complejo. Redes sociales, videojuegos, plataformas de entretenimiento y, en algunos casos, apuestas online forman parte del mismo ecosistema. “La formación de base está muy desactualizada en relación con muchos de los problemas actuales que surgieron con la hiperconectividad”, explicó Rosana Barrosa, presidenta de la Fundación LEA (Lugar para la Educación Argentina).
“El 94% de los argentinos entra en contacto con un dispositivo a partir de los cuatro años, mientras que el promedio de uso de pantallas en Argentina es el más alto de Latinoamérica, con siete horas diarias”, añadió Barroso durante su participación en “Entretiempo”, un podcast de bplay conducido por Germán Paoloski.
Durante la entrevista, Barroso advirtió que el sistema educativo todavía enfrenta dificultades para adaptarse a los cambios que trajo la hiperconectividad. Según señaló, la tecnología ofrece oportunidades inéditas para estudiar, informarse o comunicarse, pero también plantea riesgos que requieren mayor acompañamiento adulto. “Hay un lado B de las tecnologías del que hay que cuidarlos”, afirmó.
Recomendaciones de control familiar y escolar
Para la especialista, el problema no se limita al tiempo de exposición, sino a la falta de orientación en ese proceso. “El mundo adulto tiene que estar presente todo el tiempo”, sostuvo, y remarcó que el desafío es enseñar a usar la tecnología con criterios claros.
En ese sentido, propuso que las familias establezcan acuerdos y reglas de convivencia digital dentro del hogar, que también deberían trasladarse a las aulas. “Hay que acompañar, poner límites y hacer acuerdos familiares. Los chicos aprenden mucho del ejemplo”, señaló.
La especialista también abordó el vínculo entre entretenimiento digital y apuestas. Advirtió que el problema aparece cuando el juego deja de ser recreativo y empieza a generar consecuencias en la vida personal. “El juego es entretenimiento y no está mal per se, pero la ludopatía es otra cosa. Va de la mano del endeudamiento y de romper vínculos”, alertó.
El podcast “Entretiempo” está disponible en Spotify, YouTube y otras plataformas digitales y se integra a un programa más amplio de concientización.
En caso de necesitar ayuda comunicarse con: Jugadores Anónimos/Línea Vida al 011-4412-6745 (disponible las 24 horas), con la Red Integral de Asistencia a los Comportamientos Adictivos al 0800-555-6743 (lunes a viernes, de 7 a 13), o con la Línea Gratuita de Orientación al Jugador Problemático al 0800-666-6006 (lunes a viernes, de 9 a 17). Estas líneas están disponibles para brindarte orientación y acompañamiento.










